“El amor por los otros no puede ser reservado a momentos excepcionales, sino que debe volverse la constante de nuestra existencia. Por eso es que estamos llamados, por ejemplo, a custodiar a los ancianos como un tesoro precioso y con amor, incluso si crean problemas económicos y complicaciones”, manifestó el Papa durante la oración del Regina Coeli en Plaza San Pedro.

En ese marco, destacó que “por eso es que a los enfermos, también en su última etapa, debemos darles toda la asistencia posible. Los que van a nacer deben ser siempre escuchados, por lo que ,en definitiva, la vida siempre debe ser tutelada y amada desde la concepción a su fin natural”.

Por otra parte, en la introducción a un libro de su predecesor, Benedicto XVI, que se distribuirá en Italia el próximo jueves pero cuyo prefacio fue publicado hoy por el diario La Stampa, Francisco aseguró que “todos esos aparentes ‘derechos’ humanos que están orientados a la autodestrucción del hombre” tienen en común “la negación de que el hombre es una criatura de Dios”.

Para Francisco, debe defenderse la humanidad “estableciendo de nuevo que la obediencia del hombre a Dios” está por delante de la obediencia al Estado.

“Aceptar este reto (…) significa defender la familia”, precisó el Papa, criticando la “producción planificada y racional de seres humanos” y a quienes consideran que el aborto es “lógico y legítimo”.

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