El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, detenido desde el pasado sábado en una celda en Curitiba para cumplir la pena a 12 años de prisión a que fue condenado por corrupción, está “bien” pero “indignado” tras pasar sus primeras horas en prisión,  según precisó el abogado Cristiano Zanin, uno de los miembros de su equipo de defensa, en declaraciones periodísticas.

“Evidentemente la prisión fue ordenada sin fundamentos jurídicos, bien sea porque fue condenado sin base legal o porque la Constitución no admite la anticipación del cumplimiento de la pena”, señaló Zanin, y afirmó: “Tenemos la expectativa de que en un futuro próximo podremos revertir la prisión”.

En tanto, el abogado José Eduardo Cardozo, ex ministro de Justicia de Dilma Rousseff y su defensor en el proceso de impeachment, afirmó que la “expectativa es que la Corte consiga analizar esta semana una acción declaratoria de constitucionalidad para que se vuelva a considerar que las penas de prisión solo deben ejecutarse una vez que haya una sentencia definitiva. Mientras tanto, se debe mantener el principio de presunción de inocencia garantizado en la Constitución”.

En ese marco, sus seguidores anunciaron que realizarán una “vigilia permanente” frente al presidio en Curitiba, mediante el campamento llamado “Lula libre”, que levantaron los militantes con la intención de que permanezca en pie hasta que vean en libertad al ex mandatario brasileño.

Lula, favorito para las elecciones presidenciales de octubre, fue encarcelado el pasado sábado después de que la Corte Suprema rechazase un recurso de su defensa para suspender una orden de prisión hasta que la revisión del caso haya atravesado todas las instancias judiciales posibles.

El ex presidente es el primer ex jefe de Estado brasileño en ser encarcelado, al ser condenado en enero en segunda instancia por acusaciones de que aceptó sobornos en el marco de la megacausa anticorrupción “Lava Jato” (“Lavado de autos”).

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