By7mNb-OZ_930x525240 directores, de un total de 266, de institutos del CONICET firmaron una carta que fue entregada en la Cámara de Diputados. “El CONICET está al borde de la parálisis”, advierten. Tanto es así que, en los meses transcurrido de este año 2018, los institutos aún no tienen presupuesto aprobado por el directorio del CONICET.

Al reclamo se sumaron los investigadores más destacados del país. Entre los firmantes está la directora del Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME), Damasia Becú, que en su equipo de trabajo tiene a Gabriel Rabinovich, investigador que hizo un aporte de suma importancia para el desarrollo de la inmunoterapia para tratar el cáncer. Ademas figura Ernesto Calvo, director del Instituto de Química Física de los Materiales, Medio Ambiente y Energía (INQUIMAE), fue quien desarrolló los nuevos métodos de extracción de litio sin afectar el medio ambiente, una promesas energéticas del futuro.  Otra firma en  la carta es la de Raquel Chan, directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL). Científica que desarrolló una soja resistente a la sequía que espera la aprobación de ANMAT para que empiece a comercializarse.

“A esta altura del año 2018 los institutos han recibidos, a cuentagotas, cuotas presupuestarias que contienen una reducción nominal significativa respecto a los montos recibidos en 2017. Con estos presupuestos que no alcanzan para pagar servicios públicos, garantizar la limpieza y seguridad de las instalaciones ni para realizar reparaciones y mantenimiento básico de equipos científicos, los institutos no pueden subsistir”. Advierten en la carta.

El escrito también señala que los salarios de los investigadores y becarios se encuentran entre los más bajos de la región. “Un becario postdoctoral, graduados universitarios de dedicación exclusiva, tienen un salario por debajo de los 24.000 pesos. Investigadores jóvenes, perciben “salarios apenas mayores”. Y los investigadores formados se encuentran en una escala salarial “desjerarquizada”. Esto representa una gran dificultad a la hora de evitar un éxodo de científicos, que podrían conseguir un puesto en el exterior con salarios en dólares y mucho mayor poder adquisitivo. “Es imposible evitar un nuevo éxodo de investigadores altamente capacitados”. Pero el problema no es únicamente salarial: “Este éxodo está estimulado también por la brusca reducción en el número de vacantes disponibles en el CONICET para nuevos investigadores y becarios”. dice uno de los parrafos de la carta entregada a los diputados.

“Estamos funcionando en situación de emergencia total. Mientras en el 2016 el presupuesto aprobado para Ciencia y Tecnología (en función del total del presupuesto) fue 1,53% del PBI, en 2017 se redujo a 1,28%. Y este año va a ser menos”, declaro el investigador Mario Pecheny, al brindar una entrevista a Radio Con Vos.

El reclamo reunió a lo más destacado de la elite científica argentina. Entre los firmantes aparecen los nombres de algunos de los científicos más destacados que tiene el país, muchos de reconocimiento internacional.