0029328186En la jornada de mañana el directorio ejecutivo del Fondo Monetario Internacional anunciará la aprobación definitiva del nuevo programa pactado con Argentina. El tratado será una reformulación del que fue homologado en junio pasado y que supone una ampliación a 57.100 millones de dólares del crédito otorgado al país para contener la crisis cambiaria.

Para que esto sea posible el Gobierno asumió el compromiso de cumplir a partir del año que viene con la ambiciosa meta del déficit cero.

La reunión dará inicio a las 9.30 de Washington, las 10.30 en la Argentina. Una vez concluido el examen se comunicará la decisión del organismo, aunque prácticamente se descuenta que será positiva.

Los principales ajustes fueron incorporados al proyecto de presupuesto que obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados esta mañana en una sesión extensa y acalorada, seguida con atención tanto en esta capital como en Nueva York, por operadores y estrategas de los grandes bancos de Wall Street.

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, estará a cargo de la reunión del board. El primer punto a tratar será justamente el programa acordado con el gobierno argentino. Estarán representados todos los países miembros, pero el peso de los votos no es uniforme sino que depende de la cuota que paga cada país. Encabeza esa lista Estados Unidos, que jugó fuertemente a favor de la Argentina en todas las instancias de la negociación.

Para lo que queda de 2018 la reprogramación del crédito prevé la entrega de 13.400 millones de dólares, que se suman a los 15.000 millones ya desembolsados luego de la firma del programa original.

Para el próximo año habría otro tramo de 22.800 millones más, si el país cumpla con las metas acordadas. Y el resto cubrirá las necesidades de 2020 y 2021. Los fondos no serán “precautorios”, lo que significa que el dinero estará disponible para cubrir gastos. El cambio fue incorporado en la renegociación del calendario de desembolsos y del monto total del acuerdo ante la crisis de confianza que sacudió a los mercados.

En esa misma negociación se fijó también una nueva política monetaria. Se dejó de lado el esquema de “metas de inflación”, que recogía poco consenso tanto en el equipo económico de Mauricio Macri como en el FMI, y se lo reemplazó por el actual sistema de agregados monetarios, que en la práctica inauguró una política de cero emisión.

Esa es ahora la piedra angular de la lucha contra la inflación. Aunque un posible efecto de “secar” el circulante de pesos sea un menor consumo en momentos en que la economía muestra indicadores en rojo y las perspectivas para el año que viene no son mucho mejores. Según las proyecciones del FMI, en 2019 la Argentina tendrá un crecimiento negativo de 1,6%, tras una caída de 2,6 puntos este año.