Francisco lo dejó bien en claro, se mantendrá prescindente y no recibirá a ningún político argentino en audiencia hasta después de las próximas elecciones.

Si hay algo que el Sumo Pontífice tiene, y sabe hacer, es manejar bien su muñeca y cintura política, entra y sale en el mundo de lo que pasa en su país natal en los momentos justos.

Algunos conjeturan que “no quiere quedar pegado con nadie” y otros que molesto con algunas cosas que fueron sucediendo y que tienen que ver con lo socio económico, lo “obligaron” a tomar esta determinación.

Muchas agendas se debieron reacomodar, lo expresado fue tajante, incluso hasta el mismo Presidente Macri vió como se esfumaba una aspiración de volverse a ver frente a frente con el máximo exponente del cristianismo.

 

Foto vía: deshumanizate.wordpress.com

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