Elisa Carrió trato de bajar el tono de la discusión sobre la polémica que generaron sus dichos contra el ministro Germán Garavano, por quien pidió la renuncia y el juicio político, y aseguró que se trató de una “broma” y que nunca le pidió al Presidente la “renuncia”.

CARRIO850A través de su cuenta de Twitter expresó: “Yo no le pedí ni le voy a pedir la renuncia del Ministro Garavano al Presidente. Lo que dije esta mañana fue una broma, no condiciono ni disputo autoridad”.

La diputada pidió “disculpas por la forma”, pero ratificó que ejerce “su facultad de diputada para pedir juicio político a los funcionarios establecidos por la Constitución Nacional”.

Ademas agregó que con el objetivo de distender la situación, “voy a posponer por unos días la presentación del Juicio Político que ya hemos elaborado”.

Durante la mañana de hoy, en el acto de Argentina Exporta en el CCK, la dipuata había dicho que se amigará con el Presidente “cuando lo saque a Garavano”. Increíblemente, pese a que el auditorio estaba colmado por funcionarios del Gobierno, es decir pares de Garavano, tras la frase de Lilita hubo aplausos.

A raíz de estas palabras dos ministros salieron a respaldar la postura del Presidente, que luce decidido a sostener al funcionario en su cargo.

Alejandro Finocchiaro expuso que “desde el primer minuto de su mandato, el presidente ha luchado contra la impunidad y la corrupción. Y nadie debe condicionar al Presidente de la República”.

Por su parte Carolina Stanley, resaltó los cambios estructurales que implementó el Gobierno bajo la gestión de Macri, el eje discursivo que trazó la Casa Rosada en el inicio de la polémica con Carrió. “El Presidente es el principal motor de la lucha contra la corrupción y la persona que más hecho por la transparencia en nuestro país. Y desde ese lugar nuestro espacio ha trabajado en ese sentido y lo seguirá haciendo, con él a la cabeza”.

El embate de Carrió contra el ministro de Justicia se había reavivado días atrás, cuando Garavano cuestionó el abuso de las prisiones preventivas y opinó que no era bueno para un país tener ex presidentes detenidos. Aunque lo hizo en abstracto, la diputada lo interpretó como un aval a la libertad de Cristina Kirchner e hizo sonar su escarmiento.