Corte-suprema-EEUUDurante los días de la semana pasada informaron que abogados del Departamento de Justicia de Estados Unidos y la Comisión de Bolsa y Valores estuvieron de visita en Buenos Aires y se reunieron con los fiscales federales a cargo de la investigación la causa de los cuadernos de las coimas.

La ley estadounidense otorga a las autoridades el poder para investigar y castigar la corrupción transnacional, y las personas que están a cargo de esta responsabilidad viven por exactamente este tipo de oportunidad. En el mandato de Barack Obama, cambiar la cultura corrupta de otros países mediante el uso del sistema de justicia era en realidad parte de la política exterior de Estados Unidos. Ahora, en la gobernación de Donald Trump, no ha mostrado signos de abandonar las investigaciones relacionadas con la ley de prácticas corruptas en el extranjero de Estados Unidos.

El objetivo es conocer si las empresas sujetas a su jurisdicción han realizado pagos corruptos a funcionarios gubernamentales para adquirir o retener negocios o han registrado entradas falsas en sus libros y registros con respecto a dichos pagos. Estados Unidos también podría evaluar si los emisores de acciones han mantenido sistemas adecuados de controles contables internos.

Cuando alguien, sea compañía o individuo, de Estados Unidos o del extranjero, está involucrado en un esquema de corrupción y parte de este esquema se lleve a cabo en el interior de Estados Unidos, las autoridades norteamericanas pueden también tener jurisdicción geográfica sobre el delito.

Si estas cosas ocurren dentro de Estados Unidos, los fiscales pueden estar interesados en investigar usando estas leyes y la FCPA, que también se aplica a empresas y personas extranjeras, si ellos cometen actos dentro del territorio de Estados Unidos.

Si una persona no estadounidense realiza alguna de estas cosas de forma no personal, Estados Unidos tiene leyes robustas para complicidad y conspiración. En el caso de la FIFA, los fiscales federales también utilizaron la poderosa ley contra el crimen organizado, llamada ley RICO. Los fiscales estadounidenses a menudo clasifican los esquemas complejos de soborno como una forma de crimen organizado, aunque no estén involucrados ni la mafia ni los narcotraficantes.

Finalmente, las penalizaciones en esta área pueden ser astronómicas. En el caso de la FCPA, de las diez sanciones más grandes jamás impuestas, la menor fue de US$412 millones. Y de las diez empresas en la lista, ocho no son estadounidenses. Aunque ninguna es argentina, muchos casos de la FCPA a lo largo de los años, por no mencionar nada de la FIFA, han involucrado sobornos a argentinos. Entonces, la corrupción en la Argentina no es un concepto nuevo para las autoridades estadounidenses.