BJjz4Sxrz_930x525__1El Instituto nacional de censo y estadísticas informó que durante el segundo trimestre de este año la economía cayó un 4,2%, luego de un aumento del 3,9% en el trimestre anterior.

El dato se basa sobre el período de abril-mayo en el que la corrida cambiaria de 44% cambió todas las expectativas y planes oficiales, por su impacto inmediato sobre la inflación y el declive del consumo.

El gobierno esperaba que el mayor impacto a la baja de la generación de riqueza por parte del conjunto de la economía se vea en el segundo y tercer trimestre, debido al fuerte impacto de la peor sequía en 50 años sobre la producción del agro y de las actividades conexas, que en conjunto contribuyeron con un declive del indicador general de más de 5 puntos porcentuales. Si se excluyera ese dato, el PBI podría haber cerrado con un modesto incremento, cercano al 1 por ciento.

Segun las mediciones del Indec el PBI quebró un ciclo de 7 trimestres consecutivos de aumento respecto de los 3 meses precedentes. El anterior ciclo “largo” de reactivación se observó entre el tercer trimestre de 2009 y el cuarto de 2011.

La evolución macroeconómica del segundo trimestre de 2018 determinó una variación en la oferta global, medida a precios de 2004, de una caída de 2,8% con respecto a igual período del año anterior.

Sobre la demanda, los factores contractivos fueron las exportaciones 7,5%, por la menor oferta del agro; y el ajuste del consumo del sector público 2,1%. Por el contrario, se mantuvieron con signo positivo el consumo privado 0,3% y la formación bruta de capital fijo.

El Índice General de Actividad del Estudio Ferreres arrojó para julio una contracción de 1%, como resultado de la “moderación en la caída del segmento agropecuario, que responde al menor peso específico que tuvieron los cultivos más afectados por la sequía”, destacan los economistas del estudio privado.

Por otra parte el Índice Líder de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella arrojó para agosto una baja de 0,6% respecto del mes anterior, y suba de 1,2% en comparación con un año antes.

La Cámara Argentina del Acero informó que “la producción de acero crudo se elevó en agosto a 455.300 toneladas, 9,1% superior a la de agosto 2017. Y la de laminados en caliente repuntó 14% en comparación con un año atrás”.

Esas mejoras se devieron “al incremento de la participación de exportación en el mix de producción de productos largos, incluyendo destinos en Mercosur y demás países en Latinoamérica”, agrega la entidad.

Mientras que en el caso de la demanda interna, comunicó que “las obras públicas ya lanzadas continúan su ritmo de ejecución traccionando la venta de productos destinados para la construcción. No obstante, se observa una merma en los despachos de productos de acero destinados a los emprendimientos privados, los que han moderado su ritmo”.