El Gobierno ya había dejado clara su postura. Esto derivó a un cuarto intermedio para que se reúnan los jefes de bloques y decidir los pasos a seguir. Aquí se acordó que hablarían 29 diputados de los 29 proyectos para limitar el aumento de tarifas presentados y que votarían individualmente cada uno, con la necesidad de los dos tercios de los presentes para que se debata. Triunfo parcial de Cambiemos, que solo debía dejar correr el tiempo y votar en contra de todas las propuestas. Tal fue así que los diputados debían turnarse para ir al baño para no arriesgarse a en algún momento brindarle los números a la oposición.

En el oficialismo reconocen que la jornada no fue una victoria completa porque no se sacaron de encima el tema, sino que lo aplazaron: Es un empate. En un empate no gana nadie”, definió un hombre del riñón del macrismo. Y también son conscientes de que no podrán estirar mucho más la situación que el 9 de mayo, cuando probablemente se traten los proyectos en una sesión ordinaria ya con dictamen de todas las comisiones correspondientes.

Con una derrota a la vista, el Ejecutivo ya comenzó a aplicar la nueva estrategia: que la ley que se apruebe sea lo menos coherente posible. De esta manera, será más fácil para Mauricio Macri vetarla, algo que en las oficinas oficialistas en la Cámara de Diputados ya se descuenta.

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