Una contradicción en sus declaraciones  complicaría mucho más a la procuradora Alejandra Gils Carbó en la causa por la compra de un inmueble para el organismo que dirige.

Fue en el programa de Luis Majul que se dio a conocer un informe en el que está asentado que la procuradora se involucró en las gestiones para la adquisición de nuevas oficinas para la Procuración.

La irregularidad se produjo cuando Juan Carlos Thill -hermano del ex segundo de Gils Carbó, Guillermo Bellingi- cobró una comisión de $ 3 millones por la compra del edificio donde funciona la Procuración, en Perón 667.

La funcionaria había declarado que se había enterado de estas irregularidades de la compra de la propiedad por medio de la prensa y que Bellingi -que fue apartado de su cargo- fue “un empleado infiel”.

Pero ocurre que de acuerdo con una declaración espontánea realizada el año pasado frente al dr Casanello por una causa en la que se la acusaba de haber encubierto a Lazaro Báez, Gils Carbó admitió su participación en la compra del edificio.

La jefa de los fiscales aclara, con esta declaración, una serie de conversaciones que mantuvo en abril de 2013 con Carlos Liuzzi, subsecretario legal y técnico de la Presidencia.

“Para la adquisición de inmuebles para el futuro funcionamiento de fiscalías de temáticas dependientes de este ministerio público (…) se hicieron numerosas gestiones ante los órganos políticos del Estado nacional”, sigue el escrito.

 

Foto vía: prensasantiago.com.ar

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