Tras permanecer dos días atrincherado en la sede, el ex presidente de Brasil logró dejar el edificio en medio de escenas de tensión y forcejeos por el bloqueo de los militantes del Partido de los Trabajadores (PT), que rechazan su arresto.

El ex mandatario salió a pie y abordó un vehículo de la Policía Federal que esperaba en las inmediaciones. El convoy de la fuerza de seguridad que condujo a Lula estaba compuesto por vehículos oscuros sin insignias de la institución, tal como había solicitado su defensa.

Lula fue llevado al aeropuerto de Congonhas para volar a Curitiba, donde se entregará a la Justicia para comenzar a cumplir su condena por corrupción.

En Curitiba, la fuerza federal transformó una de sus salas en  una celda especial para recibir al expresidente. La habitación fue refaccionada durante dos meses. La sala-celda está ubicada en el cuarto piso de la Superintendencia de la Policía Federal, en esa localidad. Es de 15 metros cuadrados, posee una cama simple y una mesa, además de un baño privado.

El ex Presidente de Brasil, de 72 años, tenía orden de detención desde el jueves para empezar a cumplir una pena de 12 años y un mes de cárcel por corrupción pasiva y lavado de dinero.

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