mauricio-macri-y-elisa-carrio-334243Durante este fin de semana, la interna del Gobierno nacional vivió quizás sus horas mas tenas. En esta oportunidad la protagonista de la escena fue Elisa Carrió, que llego hasta amagar con dar un paso al costado después de una serie de cambios dispuestos en la AFIP que, para la diputada, equivalían a “aliarse con Echegaray y su gente”.

En la jornada del sábado, Carrió amenazó a al presidente, Mauricio Macri, “elige o cae”, expresó durante la presentación del libro de Mariana Zuvic, en la provincias de Corrientes, y también aseguró que había perdido “la confianza” en el mandatario, las frases más duras que le propinó al propio Jefe de Estado desde que la alianza Cambiemos desembarcó en la Casa Rosada.

Los dichos del día sábado no fueron bien recibidos en el entorno de Macri. Mismo en la interna de la Coalición Cívica reconocieron que la cuerda se tensó un poco más que lo necesario.

El problema comenzó con lo que parecía la segura salida de los funcionarios Horacio Castagnola, Jaime Mecikovsky y Carlos Bo de la AFIP al final no fue tal. Que en realidad no hubo remoción. Que fue una “modificación de roles”. Que se sigue “investigando todo” Y que fueron “cambios operativos”, aseguran desde adentro de la Coalición Cívica.

De Bo, ahora hasta explican que ni siquiera se pensó en correrlo. Mecikovsky escuno de los funcionarios de mejor llegada a “Lilita”.

Uno de los dirigentes del gobierno declaró: “Es injusto lo que hizo Carrió. Espero que tenga grandeza y se disculpe”. Una señal de lo mal que cayeron las palabras en el seno presidencial. Carrió y Macri no volvieron a hablar en las últimas horas.

En la casa de gobierno, el tema si bien causó repercusión lo hizo en menor medida en comparación a la polémica por los aumentos del gas. El ministro Rogelio Frigerio, sin embargo, aclaró tras la reunión de gabinete que “Macri” era el garante de “la lucha contra la corrupción y las mafias”. Como para marcar la cancha.

Carri se vio obligada a aclarar: “No rompo Cambiemos” para bajarle el tono a la disputa. “La verdad no es buena ni mala, pero no tiene remedio”, agregó a través de su cuenta Twitter. Durante la semana, había sido durísima contra el ministro Germán Garavano, en vísperas del fallo de Casación que benefició a Carlos Menem en la causa armas.

Faltó, además, la mediación de Mario Quintana, que hasta hace un mes había sido el principal nexo entre Carrió y la gestión diaria, por fuera de Fernando Sánchez, que estuvo pegado a su teléfono todo el fin de semana. Quintana tenía bajo su cargo la supervisión de la AFIP. “Lilita” si habló, y en buenos términos, con Leandro Cuccioli.

Finalmete Macri y su principal socia política se encontrarán de nuevo el jueves, en un acto público vinculado a las pymes, uno de los ejes en el más machaca la diputada. Ese día, la Secretaría General de la Presidencia informó que realizará un simulacro de incendio en Olivos.

Hace un mes, había participado del día de la industria en el auditorio principal de la CAME, en el centro porteño. Horas después del ajuste en el gabinete, tras las negociaciones en Olivos, que dejó a “Lilita” enfrentada con casi toda la coalición con excepción del jefe de Estado.

“Que nadie se confunda: yo interpreto la voz del Presidente de la República. Todo lo que hice este fin de semana desde la chacra y el Presidente en Los Abrojos es una melodía frente a los grupos que querían sacarle todos los ministros”, avisó Carrió un mes antes de que la melodía sonara desafinada.