227683_capMáximo Kirchner se encuentra atravesando un especial acercamiento a los intendentes bonaerenses del partido justicialista, una idea que en otros tiempos era inimaginable para La Cámpora.

Por su parte Cristina Kirchner, promete continuidad en el poder a los jefes comunales a cambio de que estos alfombren desde el distrito más populoso del país el camino de su regreso a la Casa Rosada.

Junto a Martin Insaurralde, el hijo de la ex presidente se encarga de los detalles para la apuesta a la construcción de un gran frente electoral.

Insaurralde se encuentra plenamente convencido en darle mayor continuidad a los encuentros que mantiene con Máximo en el quincho del Parque de Lomas y en el Instituto Patria.

El objetivo es claro, la renovación de la banca del primogénito de los Kirchner, cuyo mandato como diputado vence el próximo año.
El legislador llegó al Congreso en representación de Santa Cruz pero en 2019 quiere competir en los pagos de María Eugenia Vidal.

Para esto se prepara con una agenda llena de la Provincia de Buenos Aires. El Día de la Lealtad, el pasado 17 de octubre, lo encontró en un acto en Merlo, junto al anfitrión y presidente del partido justicialista provincial, Gustavo Menéndez.

Del mitín participaron los intendentes Verónica Magario (La Matanza) Fernando Gray (Esteban Echeverría), Walter Festa (Moreno), Mario Secco (Ensenada), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), Mariano Cascallares (Almirante Brown), Juan Zabaleta (Hurlingham), Gabriel Katopodis (San Martín) y el propio Insaurralde.
Diez días después, en un club de La Matanza, otra vez acompañado por los jefes comunales, encabezó un homenaje a Néstor Kirchner, a cumplirse ocho años de su muerte.

A La Campora es la única organización a la que Cristina le tiene confianza ciega. Por lo tanto, no es extraño que sus integrantes negocien lugares estratégicos en las boletas.

Se especula con que Máximo será cabeza de lista y cabe destacar que a Eduardo “Wado” de Pedro y Axel Kicillof también se les vence el mandato, aunque al ex ministro de Economía lo azuzan para que sea candidato a gobernador.

Mayra Mendoza es otra dirigente que pide pista para competir. Pero, más que renovar su banca, la única mujer de la mesa chica camporista busca la intendencia de Quilmes, hoy en manos del macrista Martiniano Molina.

Andrés Larroque, en cambio, es una incógnita. Ocupa una banca en el Parlamento en representación de la Capital pero el largo brazo del “Cuervo” llega a Hurlingham, donde su cuñado, Martín Rodríguez Alberti, se quedó con la presidencia del Concejo Deliberante.

Justamente en ese bastión Máximo mantuvo un nuevo encuentro con intendentes del PJ. Sobrevolaron muchos temas candentes de la política pero evitaron los judiciales: el diputado carga en sus espaldas dos procesamientos. Uno en el marco de la causa Los Sauces. El otro por Hotesur.

Con la premisa de “trabajar para que el 9 de diciembre de 2019 sea el último día de Cambiemos en el gobierno”, La Cámpora comenzó a tirar redes hacia los cuatro puntos cardinales del mapa justicialista.

Hoy Maximo conversa con prácticamente todos los aspirantes presidenciales, desde Sergio Massa hasta Daniel Scioli, pasando por Felipe Solá, Agustín Rossi y Alberto Rodríguez Saá exceptuando a Juan Manuel Urtubey.

Recuperó, incluso, la relación con Hugo Moyano, quien alguna vez lo devaluó con el apodo “Mínimo”, por una supuesta insignificancia y carencia de peso político. Y tendió puentes dentro de la burocracia sindical para llegar a Pablo, el hijo del camionero.

Para numerosos alcaldes bonaerenses Máximo se convirtió en una figura clave de la ingeniería electoral. Por eso tanto gesto de camaradería. Y por eso lo terminaron abrazando después de años de recelos.