Farmacia-Toya-Pascual-Parafarmacia-BinissalemA partir del 1 de noviembre de este año se hará efectivo un cambio que después de 20 años, modificará el proceso de la cadena de pagos de medicamentos entre la obra social de los jubilados, PAMI, y sus afiliados. Una movida planeada para que pierdan poder los laboratorios y se empoderan el PAMI y las farmacias. Con este cambio se espera que los jubilados y pensionados afiliados a esta obra social dejen de escuchar la “No, PAMI no atendemos… por falta de pagos”.

La idea es garantizar un mejor funcionamiento en la cadena de pagos, para evitar los la falta de dinero que con frecuencia transitan los afiliados de esa obra social, en su mayoría adultos mayores. A su vez la meta de este cambio, en la letra chica, es quitarle poder a los laboratorios, a través de una descentralización en la negociación que se hace actualmente.

Al margen de todo este cambio hay que aclarar que este quiebre en el circuito histórico de pagos de la obra social no generará alteraciones en los descuentos que tienen hoy sus afiliados.

El tradicional acuerdo histórico (que cambiará desde noviembre), establecía que los 4,9 millones de afiliados de la obra social gozaban de una cobertura de entre el 50% y el 100% en el costo de los medicamentos por medio de la “administración” que las cámaras de los laboratorios hacían del dinero entregado por el PAMI.

A esto se le sumaba el manejo (y dejarán de hacerlo) del propio sistema de validación, proceso y auditoría de las recetas. O sea, la plataforma informática que contiene todo dato posible acerca de esta compleja red de compra-venta. Su nombre, Farmalink.

Desde el 1 noviembre habrá dos grandes cambios: por un lado, confirmaron en PAMI, la obra social se hará cargo de toda la parte informática de validaciones, a través del nuevo sistema “Farmapami”. Y además, lo más importante, se suspenderá la función que venían cumpliendo las cámaras de los laboratorios. En realidad, dos de ellas, las nacionales. Y a partir del 1 de abril de 2019 dejará de tener participación la cámara de los multinacionales.

En principio este cambio sera sólo para los remedios denominados ambulatorios, que se venden bajo receta y de los cuales las farmacias tienen un stock. En cambio, hasta abril seguirán siendo administrados por las cámaras que reúnen a los laboratorios los medicamentos de alta complejidad, que se compran por encargos puntuales.

Con la nueva vía de compra de medicamentos tendrá dos partes claras: Por un lado, el PAMI negociará “uno a uno” con los laboratorios, que en la Argentina son cerca de 200. Para esto mediará una “carta de intención” con cada compañía, donde el PAMI impondrá o tratará de equilibrar las condiciones de comercialización: costos y descuentos, entre otros.

En cuanto al dinero para pagar los medicamentos, será directamente entregado a los colegios farmacéuticos, que en Argentina son cinco y representan a todas las farmacias del país.

Este funcionamiento tendrá una mayor transparencia y a tener menos mediadores. De hecho, así es como funcionan las otras obras sociales del país.

En PAMI explicaron que los laboratorios fueron comunicados del cambio que regirá desde noviembre, y que les enviaron cartas de adhesión para negociar directamente con PAMI.