echegarayRicardo Echegaray, quien fuera presidente de AFIP, la ex titular de la Casa de la Moneda Katya Daura y el banquero Jorge Brito, entre otros, fueron procesados en el marco del caso conocido como “Ciccone 2”, la segunda parte de la causa por la cual fue condenado a cinco años y ocho meses de prisión el ex vicepresidente Amado Boudou.

El juez federal Ariel Lijo estableció en un fallo de más de 500 hojas que el dinero para comprar la quebrada imprenta provino de las arcas de los banqueros Raúl Moneta y Jorge Brito. Moneta, en grave estado de salud, nunca llegó a comparecer.

A Echegaray fue procesado por abuso de autoridad, mientras que sobre el resto recayó el delito de partícipes necesarios de negociaciones incompatibles de funcionario público. A Boudou lo condenaron por ese mismo delito, más la figura de cohecho (coimas).

En noviembre del año 2017 uno de los acusados, Alejandro Vandenbroele, el monotributista que aparecía representando a The Old Fund, declaró como “arrepentido” ante el fiscal Jorge Di Lello y el juez Ariel Lijo.

Vandebroele habló de sus vínculos con José María Núñez Carmona, amigo de Boudou, y afirmó que solo vio dos veces en la vida al entonces ministro de Economía; dio detalles sobre la maniobra de un asesoramiento para la deuda de Formosa (caso por el que está imputado el gobernador Gildo Insfrán y otros) y confirmó los intereses políticos que se movieron para comprar la imprenta que podía imprimir billetes. También aseguró que detrás de esa adquisición estuvieron Moneta y Brito y que el titular del Banco Macro le pagaba una mensualidad.

Eso activó el llamado a indagatoria de los nuevos implicados a fin del año pasado. La tramitación de prueba para verificar sus dichos demoró un año, plazo que fija la ley. Este viernes, Lijo firmó una resolución con distintos procesamientos.

El fallo sostiene. “Moneta contribuyó a la maniobra inyectando fondos, y Brito intervino en el gerenciamiento de Ciccone Calcográfica (CVS), incorporando a Lanusse y Sguera a su administración para que aseguren los negocios y sus intereses en la empresa de Boudou”.

Según se señaló, “el peritaje no logró demostrar que el fondeo de dinero que provenía de Moneta era en realidad de Brito. Sin embargo se encuentra probada, al menos, la intervención de Jorge Brito en la etapa de gerenciamiento de la firma a través de Pablo Lanusse y Francisco Sguera; en lo que parecería ser más un aporte de tipo personal, por la relación que mantenía con Amado Boudou, que de carácter institucional”.

Enteradas del fallo, fuentes del Banco Macro consultadas por este medio aseguraron que “la única prueba que pesa contra él es la declaración de Alejandro Vandenbroele y no se trata de hechos que haya presenciado sino de simples suposiciones de Vandenbroele. No es un testigo directo sino algo que según él mismo declaró le contó Núñez Carmona”. Por último, sobre los fondos que se aportaron en la operatoria dijeron que “no tienen origen en el patrimonio de Jorge Brito sino de Raúl Moneta, según surge de la documentación”.