La reflexión tiene dos caminos a transitar, uno podría ser: le encanta el personaje y lo quiere representar a ultranza y el otro: el personaje se la comió y ahora siente, piensa y actúa en función de él.

Elisa Carrió suele no dar puntada sin hilo, cuando habla es porque lo que tiene para decir le sale de adentro, o cuando decide expresarse sabe que va a levantar polvareda porque los datos que maneja son tan exactos como premonitorios.

Ella en su intimidad, sabe que fue una de los grandes artífices para que Macri esté hoy en el cargo que ejerce. Lo apoya, lo critica, le sale al cruce, lo aconseja cuando lo considera necesario. Observa con dolor como “su” Mauricio se deja influenciar por quien considera una mente sin capacidad para “manejar” un Presidente, y lo tiene colocado entre ceja y ceja, su víctima es Marcos Peña. A su lado Duran Barba le parece hasta simpático.

Siempre dudó en “jugar” en la provincia de Buenos Aires, tener que negociar con Vidal súper potenciada, no es lo mismo que sentarse a charlar con un Rodríguez Larreta, ni sus desgastes que la llevaron a un colapso de salud, ni su personalidad avasalladora se permitiría un duelo de superhéroes con la Dama de La Plata.

Decidió ir al tablero de Capital, derrotarlo al pibe de los rulos, Lousteau, le provocó el gustito de desafío. Sin embargo, la meta en su cabeza es otra y ahí aparece su personaje de serie y película exitosa al que encarnaría con gusto, Eliot Ness.

Ganar en Capital, tiene una petición ya formulada al excelentísimo, que le creen una Secretaría con rango de Ministerio cuyo nombre lo tiene patentado, Secretaría de lucha contra el crimen organizado.

¿Macri le dará vida a la pretendida reencarnación de “Los intocables”?.

 

Foto vía: pressenza.com

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